Así son las cosas.
La noche es adúltera
Y sol
Se hace el de las chacras.
II
La luna y la lluvia.
La lluvia y la luna.
¿Por qué no?
Si
Han tenido unas noches
Que
Ni les digo.
-¿Cuándo estuvo la última vez en New York?
- La verdad es que nunca.
Pero; sueño. Sueño mucho.
Voy,
De aquí para allá
Y de allá para todos lados.
He dormido bajos los cielos polinésicos
Y bebido hasta aburrirme en
Los bares de Irlanda.
Oriné,
También, en un rincón
De las calles de París.
Recorrí parques inmensos de una ciudad sin nombre
Y
Por todos lados
Busqué y busqué
Un rostro
Que no existía.
-Y, ¿cuándo va a salir del país?
- Creo que nunca.
Los muertos no viajamos.
II
Como buena hija de sí misma
Se maquilla cuidadosamente antes de salir.
Pero,
No sale.
Vive puertas adentro
Mirándose en paredes de espejo
Y
Cuando logra abrir la puerta
Pisa con mucho cuidado
Para no ensuciar sus pies
Para no quemar su piel
Para no regresar
Con los ojos sucios de mundo.
Entonces,
Vuelve
A declararse hermosa
Y se encierra
Dentro de sí
Y para siempre.
III
Nosotros somos
Los poetas chicos,
Los que escribimos en los barrios.
Los que jugamos a pata pelá.
Los que soñamos vivir
Sentados
Desde siempre
En la puertas del infierno.
IV
Puede ser que no fui yo.
Que tuve miedo de ello.
Que me resbalé por mi sombra.
Que me hice el leso.
Que miré para el lado
Que no me vi, desnudo, frente a mí mismo.
V
Se perdía
A la manera de los choros
(De los desesperados).
De repente.
Y
No se hablaba en sus ausencias.
Sólo
Se hacían las cosas como si nada.
Y
Se evitaba llorar.
Cuando volvía,
Se juntaban en la mesa.
Hablaban del tiempo,
Del futuro.
Se soñaban eternos
Y reían.
Me gustaría verte con un vestido.
Cualquier vestido.
Un vestido de olas, por ejemplo.
O
De vuelo de gaviotas.
Un vestido de sonrisas o recuerdos.
De llovizna -¡perfecto!- un vestido
De caricias de sol.
-Cualquier vestido-
Porque
Me gustaría verte con un vestido
Sólo
Para después
Quitártelo.
II
No tengo poemas con currículo.
Mi palabra es castiza.
De piedra.
Al igual que el viento.
III
A veces me pregunto
Qué buscaba
Cuando pensaba en ti
Y hurgaba con el dedo gordo de mi pié
El fondo arenoso del arroyo.
IV
El viento iba
-porque no lo quisiste-
Dando puntapiés a los papeles
Por las calles.
V
Alguna vez fui un pintor
(Hace más de un siglo)
Que caminaba por las calles de Paris cuando salía el sol.
Alguna vez tuve dinero
Y una gran casa.
Alguna vez
Fui asesinado
Por una prostituta
(hermosa colorina en contraluz).
Alguna vez
Recibí un tiro en el pecho
Mientras el sol
Era tan hermoso como la muerte.
La poca luz. La lluvia.
La tarde arreándonos hacia las casas
Mientras el invierno
Corría desnudo como un loco.
Y eso era Chillán. Además de los muertos,
Por supuesto.
II
A la gringa le dije un montón de cosas que no entendió.
Pero; algo captó en mis ojos,
Porque
Tomó mi mano
Y me mostró en su cuerpo
Las montañas más lindas
De su país.
III
Güeón , el viejo.
Escribía poemas
Cuando
Podría haber vendido papelillos de coca.
Por eso murió solo
Y botao como hueso
… por güeón!
IV
En Chile,
Hemos tenido un notable y sostenido crecimiento de :
Maricones
Drogadictos
Vendedores de droga
Güeones sin principios
(Políticos, curas, encapuchados, delincuentes, políticos, pacos, gerentes, banqueros, opinólogos, pastores, políticos, neoliberalistas, prostitutas top, políticos, futbolistas fracasados, políticos, etc.)
Presidentes güeones
Güanacos
Zorrillos
Bastones extensivos
Bombas lagrimógenas
Temblores
Terremotos
Tsunamis
Tusunamis
Maremotos
Marepotos
Pero, ningún otro premio Nóbel!!!
Total,
¿Para qué sirven?
Dirán ustedes.
Yo no fui bohemio.
No conocí prostíbulos
Ni cabarets.
Yo
Sólo fui perro puertas afuera.
De esos que caminan sin rumbo bajo la noche
Soñando con un pan
O una caricia.
II
Recuerdo que esa noche
-Mi primera noche de clandestino-
Escondí con vergüenza mi fusil
Cuando
-Frente a mí-
Las estrellas se desnudaron en el cielo.
III
Madre,
dentro de 40 años
este crujido del pan con mantequilla
y esta sonrisa tuya
serán obras de arte en mi memoria.
IV
Volvía por estas calles
-por inercia enfermiza
O cobardía-
Y decía , ¡maldito de mí!
Luego, me encerraba
Y planeaba marcharme
Al otro día.
V
Fui a la Tía Rica
A empeñar tus recuerdos:
Me sacaron a patadas.
Desde ahí,
Nunca más te amé.
VI
Vecinas de mi barrio :
La muy rica,
La rica,
La no tan rica,
La que salta como conejo,
La que siempre se está muriendo,
La que alega por todo,
La abandonada,
La por abandonar,
La que me dijo que sí 1
La que me dijo que sí 2.
Ahora quiero ver
Cómo se reparten las camisetas
¡Ja,ja,ja!.
VII
La verdad es que no parezco peligroso.
Ni siquiera inteligente.
La verdad
Es
Que el círculo no es perfecto
Ni tú te entregas por amor
Cuando te sueño.
VIII
Opté por callarme.
Por vivir lejos de mí.
Pero,
Nada resuelve.
La vida sigue mis pasos
Constantemente.
IX
Los poemas largos
Miden
Lo mismo
Que la falta de inspiración.
Me quedo
Con las piedras,
Escuchando sus cantos,
Mientras la noche pasa
Descalza
A nuestro lado.
II
No sabes qué te falta.
Y
A veces
Te quedas haciendo inmenso ese segundo
En que no sabes qué te falta
Mientras piensas mi rostro
Y te sorprendes.
II
Escribo
Para no decir nada.
Para soltar
La magia
Que las palabras mantienen prisionera.
IV
Se prohíbe leer estas palabras.
Sólo
Mírelas de reojo.
Finja que son
Ideas sin sentido.
Los muertos
Hablan hasta por los codos en nuestros recuerdos.
Dicen
Cosas que nunca pensaron
Y
Al final del cuento
Se vuelven buenos para siempre.
Los muertos,
A veces,
Se ríen a carcajadas de nosotros.
II
El Polo Norte
No se habla
Con el Polo Sur
... cosas de familia, dicen algunos!.
III
Sucede
Que,
A veces,
El espejo
Olvida mi rostro.
Es la vejez
-me dice-
Y florecen,
Entonces,
-Al norte de mi mirada-
Mañanas sin sentido.
No es culpa de las mañanas su largo cabello iluminado.
El mar lleva su traje a rayas y sonríe a los bañistas.
Se espera que el sol se zambulla hacia el caer de la tarde.
II
Las ventanas son señoritas solitarias
Con máquinas de coser
En donde crean tardes infinitas.
Las ventanas no salen de sus casas
Pero,
Sueñan con seguir los pasos del sol
Cuando se marcha.
III
El círculo comienza de repente
Y en cualquier parte de su vida.
Después,
Se vuelve loco buscando sus raíces.
Un reloj entra corriendo a una tienda.
Mira todo con los ojos desorbitados.
Intenta decir algo;
Pero, los relojes no hablan.
Entonces,
Vuelve a salir,
Desesperado.
Se escucha una ráfaga de campanas
Y
Todosedetieneparasiempre.
II
Tic toc,
Tac tic,
Tic tic tic.
Caos mundial.
III
Llore, ría, aproveche.
Borre de su cara esa expresión estúpida.
IV
Huuummmm, huuummmm, huuummmm…
¿Hay alguien por ahí?.
V
Las bicicletas salen a bailar
Ante el asombro
De los relojes
Por tamaño
Desparpajo.
La fiesta dura para siempre.
VI
En el cosmos,
Mas allá de Orión.
A la derecha de ninguna parte
-En un boliche de mala muerte-,
Los segundos preparan
Un golpe de estado.
Invitan a los minutos a participar.
VII
Como ya no existe nada,
Los relojes se ríen a carcajadas
Y mandan a los ciegos
A buscar más trago a las bodegas.
VIII
¿En qué terminará todo?,
Se pregunta el Caos.
IX
Un árbol lleno de peces multicolores.
La ciudad comienza al final de esta palabra.
Los niños viven más allá de sí mismos.
I
Esta luz de Marzo de Chillán me pone nervioso,
Hace lloriquear a los semáforos
Mientras me pregunto por mi sombra,
Por los sueños de Abril,
Los precipicios.
II
A la salida de los cines
La vida te esperaba como un verdugo.
El día nace de los noticieros.
De los muertos de ayer.
Del temor a que tiemble nuevamente.
El día viene
Con ropas ajenas.
Caminando
Por la acera del frente.
Intentando silbar,
Como si nada,
Mientras se aleja.
IV
El que no vea sangre entre estas letras
Bendito será
En el reino de los ciegos.
Generalmente,
El día tocaba la ventana
Con una camisa de luces despeinadas.
Venía alegre ,
Con su sonrisa de ebrio
Plagada de hojas del vestido de la noche.
Ambos tenían muchos secretos.
Y era común pensar
Que se entendían.
La verdad es
Que quería contarte
Que en tus ojos
Las mañanas vivían para siempre;
Pero,
Tú
Sólo me pedías que te clavara,
Que te tratara como a una perra.
Que te diera
A más no poder,
Ya que aún
Me quedaban diez minutos.
Llega, mi amor. Acaba.
¿Verdad que soy rica?
¿Verdad que te gusto?
Dime,
¿Me harás un regalo cuando acabemos?
Luego,
La noche abrió puertas extrañas
Y dos
Sombras lloraron en silencio.
No era una tumba
Sino cientos de días
Amontonando sus huesos amarillos
En un calendario viejo.
II
Por la piezas
De la casa deshabitada
Mi infancia
Corría despacito
Para no despertar a nadie.
A las tres de la tarde
Se acostumbraba a detener el mundo.
Se encargaban de ello
El vino blanco del almuerzo
Y el aroma a té
Que emergía entre las faldas del verano.
Después,
La abuela,
Inventaba mundos nuevos
Para contarnos.
Ya está listo, vecina.
Lo lavamos.
Le peinamos su barba.
Lo vestimos
Con las ropas que él quería.
Lo único que no supimos
Fue
Qué hacer
Con la luz que le sale del pecho.
II
Dé dos pasos hacia el sol:
Concéntrese.
Evite los recuerdos al atardecer.
Suba
Constantemente
El cierre
De sus pantalones.
Por último,
No llore bajo la luz de la luna.
III
Constantemente
Tiro piedras
A los que vienen hasta mi tumba:
Desordenan las flores,
Meten ruido,
Lloriquean.
Luego, se van muy relajados
Dejándome a mí
Con los nervios de punta
Y
Al borde mismo
De la resurrección.
Tu recuerdo me llena de polvo
Y ya no soy un hombre
Sino un mueble sucio en
Un cuarto olvidado.
Me gustan las palabras que molestan,
Porque
Bailan
Descalzas
Sobre la hipocresía inmaculada.
III
Vaya, venga,
Márchese de nuevo.
Haga olas de sus pies.
Choque su frente
Contra las rocas
...Como lo hace el viento
Cuando llora.